sábado, octubre 02, 2004

Ángeles de la Guarda


Detalle de La liberación de san Pedro de Rafael

Los hombres entonamos nuestro salmo

a los Ángeles Custodios.
Porque el Padre concedió a nuestra frágil naturaleza
su cohorte celeste
para que no sucumbiera
a las insidias de los enemigos

Pues, como fracasó el ángel traidor
expulsado con justicia,
perdidos ya sus privilegios
ardiente la envidia
intenta arrastrar a aquellos
que Dios llama al Cielo.

Vuela pues hasta aquí,
custodio, vigilante,
alejando de la Patria que en ti confía,
tantas enfermedades del espíritu
que no hay nada que permita descansar a sus habitantes.
Eugenio D'Ors


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